lunes, 17 de marzo de 2008

Ser Barrista





Editorial Rexixtente

Hablaremos un poco acerca de todo lo que significa desde un marco teórico el termino BARRISTA en nuestra sociedad colombiana, haremos un breve repaso por los primeros focos de violencia en el fútbol mundial y analizaremos desde una visión social el fútbol al que no se le debería atribuir la violencia como algo que va ligado.

¿Quién es barrista?
Espectadores son aquellos que van a los estadios para disfrutar de un partido que, de antemano, promete ser un buen espectáculo deportivo.Hinchas son aquellos que se declaran partidarios de uno de los equipos, y tienen distintos grados de compromiso con el.Barrista es aquel que presenta particularismos culturales que lo hacen distinto a las otras dos categorías, pudiendo constituir un grupo cultural claramente identificable.El integrante típico de barras bravas es un varón de entre 14 y 25 años, aproximadamente, que encuentra en la organización de hinchas un espacio donde afirmar su identidad.

Y para que la barra pueda afirmar su diferencia, es necesario que sea indivisa, que se haga sentir como monolítica de tal manera que los miembros de la barra pueden enfrentar eficazmente el mundo de los enemigos.Es el estadio el espacio conquistado por algunos de los barristas que se sienten marginados, en una búsqueda por constituirse en pueblo aparte, ya que estiman que no se los deja estar dentro de la sociedad en plenitud o no pueden estarlo por diferentes motivos al interior de su vida.

Presencia de la violencia no es cosa del presente barrista.
Varias investigaciones muestran evidencias bien tempranas de violencia en el fútbol, por ejemplo, un partido entre el Liverpool y el Manchester United tuvo que ser suspendido después de media hora de juego debido a la violencia en las gradas en 1912.

Aún siendo un fenómeno harto conocido, fue a partir de los años 60 cuando el "hooliganismo" se convirtió en un problema, y fue en particular durante la década de los 80 cuando las dimensiones de tal problema se salieron de órbita.Por aquel entonces los hooligans se convirtieron en el símbolo del fútbol inglés, y hubo una época en que estuvo de moda ser hooligan, o parecer hooligan".Inglaterra "lideró" sin duda el movimiento, que provocó varias tragedias, como la que tuvo lugar en el estadio de Hillsborough, en Sheffield, Inglaterra, en 1989, donde murieron al menos 93 personas durante una semifinal de la Copa FA, que enfrentaba al Liverpool y al Nottingham Forest.Cuatro años antes, en el estadio belga de Heysel, en Bruselas, murieron 39 personas durante la final de la copa de Campeones de Europa, que enfrentaba a Juventus y Liverpool.

Como ocurrió con tantas otras modas inglesas -de índole más pacífica-, el comportamiento de los hooligans fue también modelo de exportación para los hinchas del fútbol de muchos otros países, convirtiéndose en un ejemplo para otros seguidores.En America Latina, el fenómeno de las barras bravas es relativamente reciente: primero llegó a Argentina, y después se extendió por países como Colombia, Chile y Perú.

El modelo estético y el referente más claro que se toma del barrismo en Colombia fueron las barras argentinas, y ése fue el ejemplo a seguir, tanto por la estética como por los cánticos. Sin embargo, el fenómeno de las barras bravas en Colombia no se percibe en los partidos de la selección nacional, concentrándose únicamente en los encuentros de la liga local.

En defensa del fútbol y su ligamiento con la violencia.A pesar de la universalidad de los casos de violencia relacionada con el fútbol, el deporte en sí no debe considerarse el chivo expiatorio de todos lo males, y es injusto atribuir la violencia al fútbol.

La violencia no viene del fútbol, va a aparecer al fútbol. Pero el fútbol no es en sí un deporte violento. El fútbol padece las consecuencias de la acumulación de tensiones sociales, que estallan en las canchas de fútbol como estallan en muchos otros lugares.

Se puede quizás decir que el fútbol es una metáfora de la guerra. Tiene mucho de guerra danzada, de ceremonia de la guerra, de ritual de la guerra. Pero justamente como todo ritual, como toda ceremonia, es un exorcismo de la realidad.

Tomado de http://www.rexixtenxianorte.net/

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